Nunca es tarde para volver a ti
Voy a hacer una confesión que no hice en el canal: a los 48 años pensé que podía tener cáncer. Me hice algunos exámenes médicos y los resultados no fueron alentadores…
No solo era mi salud. Económica y emocionalmente también estaba en crisis. Imaginar un escenario con esa enfermedad hizo que mi mente repitiera lo que hace otras veces cuando siente miedo: tomar una posibilidad y construir una tragedia completa.
Y es en este momento, cuando comienzas a pensar cómo sería enfrentarte a una enfermedad como esa, en medio de una tormenta que te ataca por todas partes, cuando te detengo.
Y es que no había cáncer.
Aunque sí tenía problemas económicos y emocionales, nada estaba perdido. Te explico y entenderás por qué no lo dije en el video.
El protagonista de mi historia no es el cáncer que nunca tuve ni los problemas emocionales y económicos. Lo que verdaderamente me impulsó a cambiar mi vida fue una pregunta que nació de ese conflicto:
¿Qué haría si me quedaran solo seis meses de vida?
Sí, parece una frase sacada de una película, pero una cosa es ver a alguien decirla y otra, hacértela tú misma.
Si bien es cierto que estaba mal de salud y que no salí bien en los exámenes, la realidad es que nadie me dijo que tenía cáncer. Sin embargo, mi supuesta tragedia me invitó a cuestionarme lo efímero de la existencia.
Pero ¿y si fuese cierto? ¿Y si te quedaran seis meses de vida?
¿Qué harías?
¿Qué dejarías de posponer?
¿Qué harías aun con miedo?
¿Qué sueño recuperarías si ya no tuvieses tiempo de esperar el momento perfecto?
Observé lo que estaba viviendo y entendí que no quería continuar así. Entonces tomé una decisión:
Decidí vivir
Decidí hacer cosas que no había hecho por miedo. Y, si te lo preguntas, tengo una lista superloca que aún no he terminado y que, por lo visto, será interminable, porque no quiero dejar de probar cosas nuevas mientras viva. No sabes lo divertida que es mi lista ni cómo crece.
El primer paso es la decisión y, acto seguido, comenzar. Porque el cambio interior puede ser ipso facto, pero lo vas construyendo día a día, reentrenando tu cuerpo y tu mente, paso a paso, y convirtiéndote en esa persona que siempre quisiste ser.
Lo primero fue empezar a conocerme, aceptarme y cuidarme. Busqué ayuda, trabajé mucho en mi paz interior, en reconciliarme conmigo y en mirarme con amor. Eso marcó una diferencia.
Otro cambio medular fue mi relación con el dinero. Es una relación que aún está en construcción, pero ¡qué bien me ha ido! Pasé de recoger céntimos para comprar un tarro de leche a poder pagar la universidad de mi hija y viajar llevando mi trabajo a distintos lugares.
Te pido que no te quedes en el drama. Hay situaciones críticas en la vida que nos impulsan a mejorar, y parece que algunos tenemos que llegar a ellas para darnos cuenta de todo lo maravilloso que podemos aportar al mundo.
Permítete experimentar distintas versiones de ti misma, sin juicio.
Y aclaro: no todo ha sido color de rosa. También he tenido contratiempos en mi nueva versión, pero nada me desvía. Todavía lucho con mis emociones cada vez que las ventas bajan, pero ahora observo lo que siento. Veo cada bajada como un reto, como una oportunidad de explorarme en un nuevo escenario.
Sea cual sea el resultado, será una experiencia. Y créeme: nunca será tan malo como para desperdiciar lo aprendido.
No esperes una crisis para preguntarte cómo estás viviendo
Te invito a cuidar tu salud y a edificar tu mente con información de valor. Hay mucha gente allá afuera haciendo cosas maravillosas para mejorar la vida de todos.
Nunca es tarde para hacer algo que al menos te importe a ti, que eres la persona más importante de tu vida.
Piensa en esto: el tiempo de vida es limitado. ¿Acaso no vale la pena arriesgarse a la única aventura que realmente importa: vivir?
Si no sabes por dónde comenzar, descarga gratuitamente mi guía 7 preguntas para volver a ti. Reserva diez minutos, observa tu respiración y escucha lo que tu propia vida está intentando decirte.
La pregunta que cambió mi vida nació del miedo, pero la respuesta no fue una tragedia.
La respuesta fue vivir